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viernes, 8 de enero de 2010

Artes Plásticas de la civilización Maya

Artes Plásticas de la civilización Maya

Una de las culturas más importante y a su vez muy conocida a nivel internacional definitivamente es la del pueblo Maya. Que fue una de las civilizaciones más grandiosas y originales de América.
Ubicada geográficamente en algunos pueblos de México y que corresponde a los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y la zona oriental de Chiapas, y en otros países como: Belice, El salvador, Honduras y Guatemala.
En cuanto a su arte es un reflejo de su estilo de vida y
cultura según la región geográfica en la que se encontraban y lo manifestaron a través de sus creaciones. Sin embargo nos enfocaremos en su arte plástico.
Arquitectura

símbolo de fuerza humana”
Estuvo condicionada a su entorno natural, siguiendo la forma de su superficie terrestre lo cual fue determinante para las formas y estructuración de sus edificaciones. Los mayas produjeron arquitectura monumental y Sus innovaciones arquitectónicas más importantes fueron El arco o la bóveda falsa, bóveda maya, peines, estelas y altares.
Entre sus construcciones tenemos: palacios rectangulares y alargados, templos, juegos de pelota, calzadas que unían las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor, Pirámides en piedra de forma escalonada y secuencial en su parte superior estaba el templo que era decorado con relieves de jeroglíficos mayas
En su arquitectura sobresalen los siguientes Estilos arquitectónicos: “estilo Petén” en Uxmal, “estilo Usumacinta” en Palenque, estilo Puuc de Uxmal.
En el corazón de las ciudades mayas existían grandes plazas rodeadas por sus edificios gubernamentales y religiosos más preciados, como la acrópolis real. Afuera de los centros de rituales se ubicaban las estructuras de los menos nobles, los cuales eran templos más pequeños, y santuarios individuales. Debido a que la ciudad se disponía de la forma en que la naturaleza dictara, ellos ponían cuidadosa atención en la orientación direccional de los templos y observatorios para que fueran construidos de acuerdo a su interpretación.

Escultura

El pueblo Maya tuvo dominio de todas las técnicas de la escultura, ya que existen grabado en alto y bajo relieve y en bulto redondo; altares, estelas, lapidas, dinteles zoomorfos, tableros, tronos, jambas, columnas, figuras de bulto y marcadores de juego de pelota.
Sus principales características son la utilización del relieve, la monumentalidad en el tratamiento de los temas, el uso del color en el acabado superficial, la dependencia del ámbito arquitectónico, la profusión de signos caligráficos y ornamentales. Y algo que se puede resaltar es El realismo al representar figuras humanas (especialmente reyes y nobles), que se los puede considerar como retratos de personas.
En cuanto a su expresión artística en cuevas realizaron: Grabados y Petroglifos los cuales fueron hechos por medio de incisiones, picados y cincelados, técnicas más comunes en la escultura.

CERAMICA

Algo que distingue a los mayas del resto de manifestaciones culturales fue la alfarería y la gran variedad de estilos que usaron como: pastillaje, grabado, en alto y bajo relieve, policromos, además de adornos especiales.
La cerámica poli­croma fue la más extendida entre sus creaciones tenemos: cilindros, platos y fuentes de distintas dimensiones donde la pintura cubría casi la totalidad de la superficie.
En su mayoría los objetos eran pintados con motivos geométricos aunque también representaban animales y figuras geométricas.
PINTURA

Practicaron la técnica al fresco y a veces plasmaron la perspectiva, pues la mayor parte de las veces pintaron personajes de lado. Los personajes pequeños son representaciones de personas de menor rango social o esclavos. También aparecen manos en positivo o negativo sobre los muros de los edificios de desconocido significado. Sus tonos preferidos fueron el rojo y el azul
La pintura mural del
periodo clásico maya alcanzo perfección técnica y una gran calidad artística.
Aunque utilizaron tintas planas carentes de perspectiva los muralistas mayas supieron crear la ilusión del espacio.

jueves, 7 de enero de 2010

TREN, CUENTO DE ENRIQUE GIL GILBERT




Ellos los veían trabajar todos los días. Eran hombres venidos de la ciudad y gringos de sombrero alón, pantalones de montar y pipa en la boca.

Iban a ver como trabajaban. Pasaban horas y más horas contemplando como rompían la tierra con sus picos o echaban cascajo encima del relleno para poner unos palos acostados.

-Es el tren que va a venir.

Explicaban.

De entre ellos algunos, que habían estado por arriba lo conocían.

Era un carro enorme que corría más duro que un perejero y parecía animal.

Arrastraba rabiatados una porción de carros. A veces gritaba “como chico llorón”. Cuando avanzaba sobre los rieles –contaban los que lo conocían- nada respetaba. Por allá arriba había matado cuanto chivo y borrego. ¡Y nadie les pagaba nada!

Así decían. Los otros escuchaban absortos.

Pero los gringos decían que iban a traer la civilización. ¿La civilización?¿Y qué sería eso?
Todos discernían y cada cual emitía su opinión.

-¡Er tren! ¡Er tren!

Ya saben el nombre. Por lo pronto era bastante.

Los que sabían algo explicaban a los que recién venían, atraídos por la novedad.

Y los picos seguían rompiendo.

Habían traído unos aparatos… “más fregaos”…!

Eran unos tubos que los ponían sobre unas cosas de tres patas, largas como de gallaretas. Por ahí aguaitaban… ¿Qué verían?

¡Ah! Pablillo había visto. Era para aguaitar unos palos colorados y blancos que los ponían para verlos.

Pablillo se reía de los gringos.

¿No tendrían qué hacer? ¿O serían locos? ¿O brujos?

Una vez se le habían ocurrido aguaitar y un gringo alto le había dado un sopla mocos y que no le dejó más ganas. Solamente de lejitos iba a ver.


II


¿Qué te parece a vos?

Pa mi questo ni me va ni me viene…

¡No te han quitao nada e tu terreno?

He oído argo de eso. Izque lo ban a aspropiadás.

Despropiadás, hombre.

Gueno yo que se

A mí ya mi hicieron eso.

¿Ajá i como jué?

Vinieron cuatro gringoss con un pilo e blancos…

Ajá.

Y me preguntaron como me llamaban.

¿Pa que?

Yo que se…Y yo les dije…Que a quien le había comprao esto… Yo les dije que era a mí mesmo taita ya finao, que mi dejunto aquello se lo había dejao, que me lo había deja opa mí, que era eredasión.

¡Qué preguntones!

Después, que qué no más tenía… Yo les dije que mi mujer y mis hijos y se rieron toditos…Entonces me digieron que qué animales y qué propiedás… Tube que decisles todito… ¡Se pusieron a hablar y habla que habla! Después di un ratísimo salieron dándome unos papeles y diciéndome que estaba despropiedao y que cobrar en la gobernación. Si yo no quiero vender les dije, por eso era lo que más mejor arroz me daba. Si es pa bien de ustedes me digieron i se fueron sin hacerme caso. Lo necesitamos, dijo un gringo y se jué dejándome con los papeles.


¡Gringos desgraciados! Abusan porque son gringos.

-Sí, compadre.


-Si viera lo trabajosísimo qué ser papel pa cobrá. Si hay que pagar un pilo e cosas pa podés cobrá.


-Así son cobran pa pagar.


-¿Y todo eso pa que venga unten con la sebilización?


-¿Y cómo será eso?


-Dende ahora que a mi no me gusta.


-Como ha empezado…



III



Pasó algún tiempo. Los trabajadores avanzaban. Las expropiaciones continuaban y el tren no venía.


Habían colocado las líneas. Al fin un día dijeron que ya iba a llegar.


-¡Ya viene! ¡Ya viene!


Salían todas las mañanas a mirar por si acaso viniera. Pero no venía. Un día…


Vinieron unos señores elegantemente vestidos, con un cura y bastantes señoras. Hubo fiesta.
-La inauguración- le explicaron.


-La nauguración, se decían unos a otros. Esto es la nauguración…


Y se quedaban como si no les hubiesen dicho nada.


Pero a los pocos días ya no trabajaban.


Las mujeres pusieron el grito en el cielo. Ya no había trabajadores sedientos que consumieran la chicha preparada por ellas. Ya iban a llegar el tren. Una curiosidad por ver algo que no había visto se apoderó de todos poseyéndolos con furia.


Seguían desgranándose los días y el tren no venía.


La espera había engendrado la duda y estaba a punto de nacer la incredulidad.


¿Cuándo vendría?


Salían a ver cómo las paralelas a modo de dos largos brazos de un ladrón desconocido se tendían sobre los terrenos que les habían obligado a vender. Contemplaban el sendero interminable con una angustia tonta. Se preocupaban más de lo que debían por conocer de aquella máquina. Era una espera igual a la de los chicos en la noche buena.


-¡Ya viene! ¡Ya viene!


Se oyó un rugido espantoso. Los terneros balaron y huyeron. Los toros se miraron espantados. Las vacas quedaron enclavadas en el pasto. Los caballos tras un relincho galoparon, Los chanchos gruñeron de susto. A las serpientes se las vió pasar rápidas, como una lengua que lamiera, asustadas asustando a la gente.


Los hombres sintieron el temor innato que se siente ante lo desconocido. El rugido furioso apostrofó el silencio de la montaña cultivada.


El carro de hierro, negro, inmenso, arrollador, pasó tosiendo bulla y estornudando humo.


-Cuánta gente si ha tragao…

Todos sintieron la caricia de viento que dejaba tras de sí. Los viejos contemplaban con los ojos desorbitados tamaña cosa.


-¡Eso es cosa er diablo!


Cuando pasaron el tren y el estupor vieron…


…Querían ver con serenidad… Y no querían creer en lo que veían…


Al fin… Como saliendo de un sueño…


Un harapo… Un estropajo, un despojo…


-¿No sería la defecación del monstruo?


Se acercaron más y más.


Un hombre se adelantó. Tocó: estaba ensangrentado.


Era carne. Carne humana ¡Por Dios! Podía ser? –Era un muchacho. ¿Cómo estaba allí?


-¡Pablito! –gritó una mujer- ¡Pablito, mijito! Mira a tu mamá!...


¡Oy!... ¡Pablito!...